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El mito de la innovación es que las ideas brillantes provienen de las mentes genio. En la realidad, la mayoría de las innovaciones nacen del rigor y la disciplina. Las ideas innovadoras – ya sea una nueva bicicleta, una ca paña publicitaria, un tratamiento de diabetes, o un programa para atacar la obesidad nacionalmente – emergen no por casualidad, sino por estudiar y abrazar los retos inmediatos que encontramos en nuestra vida cotidiana. No solo realizamos soluciones, las diseñamos.

Diseño no es solo crear objetos elegantes o embellecer el mundo a nuestro alrededor. Los mejores diseñadores empatan necesidad con utilidad, limites con posibilidades, y necesidad con demanda. Estos pensadores de diseño dependen de rigurosas observaciones de como usamos los espacios y los objetos que los ocupan, descubren patrones donde otros ven complejidad y confusión, sintetizan nuevas ideas que parecen venir de fragmentos de disparate, y convierten problemas en oportunidades. El pensamiento de diseño es un método en el cual ser genio no es necesario.

El pensamiento de diseño es valioso, no solo en las famosas industrias del diseño. Sino que es algo poderoso cuando se aplica a lo abstracto, a problemas multifacéticos: como mejorar la experiencia de usuario en un hotel, animar a los usuarios de bancos a ahorrar mas, o crear un discurso convincente para una campaña política. Ha sido utilizado por compañías como Nokia para volver a pensar el juego global y por el Departamento de Energía para motivar la conservación. El pensamiento de Diseño esta siendo utilizado para solucionar una gran variedad de preocupaciones desde la provisión de agua limpia en los países en desarrollo hasta la mejora de la seguridad de un aeropuerto.

Por Ana Luisa.
Extracto: Design Thinking, Tim Brown.