El estrés no es un tema nuevo en las empresas, pero lo que sí va en aumento son los costos generados por no atender este fenómeno. En los países de la Unión Europea (UE) se destina entre 3% y 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para resolver problemas de salud ocasionados por la ansiedad laboral, advierte un estudio de la Organizacional Internacional del Trabajo (OIT).

En México, el estrés laboral disminuye hasta un 30% la productividad del país, según un estudio de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, realizado entre 2,000 empresas que mencionaron el ausentismo, como uno de los principales síntomas de esta condición en los empleados.

Debido a que los trabajadores insatisfechos tienden a ser ‘presa’ fácil del agotamiento emocional, una solución práctica para evitar ése y otros aspectos de salud negativos, podría ser que sus jefes los feliciten con más frecuencia.

De acuerdo con un informe de la asegura alemana AOK, si los colaboradores están bien informados sobre lo que se espera de ellos y reciben reconocimiento por su labor, bajan las quejas y los días de incapacidad solicitados por trastornos de salud.

A los empleados les gustaría tener mayor retroalimentación de sus jefes (feedback), que éstos realizarán más intervenciones a su favor y valoraran su trabajo con palabras, menciona el informe elaborado por esa compañía de seguros, en conjunto con la Universidad alemana Bielefeld y la Universidad Técnica de Berlín.

“Pero muchos directores no se comportan así. Ni siquiera felicitan al trabajador cuando es evidente que ha hecho un buen desempeño. Más de la mitad de los empleados no reciben un comentario por ello”, citó uno de los responsables del estudio, Helmut Schröder, en un comunicado de prensa.

El informe sobre bajas laborales, que realiza cada año la aseguradora, está compuesto por más de 28,000 encuestas a trabajadores de 147 empresas. Según el sondeo, el 41.5% de los entrevistados aseguró que su opinión no es considerada en decisiones importantes. Un dato destacado en el reporte es que de 1994 a la fecha, la incapacidad laboral por motivos psicológicos registró un aumento superior al 100%.

A nivel mundial, tres de cada 10 empleados reconoce que para quedarse en su actual trabajo, y descartar la búsqueda de otra alternativa, le gustaría que sus directivos dieran más prioridad a incentivos no monetarios, tales como la inclusión de proyectos y el reconocimiento de los aciertos que tienen en su desempeño cotidiano.

Eso fue lo que detectó un estudio realizado por la consultora Deloitte, entre 350 empleados de compañías alrededor del mundo. El análisis Talent Edge 2020: Building the Recovery Together – What Talent Expect and How Leaders Are Responding (Talento abordo 2020: Construyendo la recuperación juntos- Qué talento esperar y cómo los lideres responden a esto) reveló que muchas compañías no están enfrentando las necesidades críticas ni las frustraciones de sus trabajadores, y carecen de una visión realista sobre cómo los ven sus propios empleados.

En México, por ejemplo, síndromes como el de bornout (quemado), que consiste en un estado prolongado de estrés ante factores emocionales que se presenta en el trabajo, e incluye reacciones como la fatiga crónica, está creciendo en el ámbito corporativo. Al menos dos de cada 10 trabajadores reconoce despersonalización en su vida en el trabajo, y siete de cada 10 baja realización profesional, de acuerdo con un estudio elaborado entre más de 400 profesionistas y mencionado en un análisis sobre salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

No obstante esas cifras, para numerosas organizaciones “atender una necesidad de retroalimentación del colaborador es visto como una pérdida de tiempo, o algo que no deberían hacer porque corresponde al trabajador sacar sus proyectos, mientras el director se concentra en otras cosas” , explica la psicóloga laboral Araceli Hernández.

Dedicar un espacio a informar al empleado sobre lo que se espera de él en los proyectos e incentivarlo con acciones concretas, es una inversión segura si se considera el impacto económico y psicológico de tener trabajadores infelices o insatisfechos, señala la experta.

“Los empleados que están complacidos en su ambiente laboral tienden a rendir mejor y ser más leales a la organización”, añade Hernández