Ser hospitalario puede causar irritabilidad, dice estudio

La hospitalidad es una forma de política que involucra en transacciones de poder y respeto tanto al que la brinda como al que la recibe, lo que causa emociones contradictorias, aseguró un estudio de la Universidad de Michigan (UM).

La investigación, a cargo de Andres Shryock, antropólogo de la UM, indicó que el agasajar a otros y el ser agasajado puede ser igualmente irritante, mientras que la negociación de las reglas de hospitalidad llegan a resultar difíciles hasta para un experto.

Incluso la hospitalidad puede causar emociones contradictorias como orgullo, deseo, envidia, excitación, bochorno y temor.

En un artículo, divulgado por la UM, Shryock, quien ha estudiado la compleja relación de anfitriones y huéspedes en una variedad de culturas, expuso que ésta se expresa mejor en varios proverbios.

Citó como ejemplo el atribuido a Benjamín Franklin en el “Almanaque del Pobre Richard”, en el que afirmó que “después de tres días el pescado y los visitantes huelen mal”.

El artículo relató los inconvenientes de la hospitalidad con un ejemplo entre la cultura jordana y la estadunidenses.

“Los jordanos a menudo dicen que el huésped es prisionero del anfitrión, lo que indica que a los visitantes se les trata bien, pero su libertad de movimientos está limitada en casa porque dependen de que sus anfitriones le provean lo que necesiten”, dijo.

Según Shryock, los jordanos y otros pueblos con una fuerte tradición de hospitalidad para los visitantes encuentran “interesante” que los estadounidenses digan a los invitados que se sirvan por sí mismos en lugar de servirles.

“También les desconcierta que los estadounidenses acepten un ‘no’ como respuesta cuando ofrecen refrescos o extienden una invitación, en lugar de repetir la invitación permitiendo que un huésped cortés la rechace repetidas veces antes de aceptar”, señaló.

La coreografía es esencial para el manejo de las relaciones entre huéspedes y anfitriones, consideró Shryock.

En los hogares jordanos hay, casi siempre, un espacio especial reservado para agasajar a los huéspedes y ellos reciben las mejores copas, platos, utensilios, té, café y comidas.

A veces hay una sala de huéspedes separada, junto a la casa.

“Cuando los jordanos dicen ‘mi casa es su casa’ no lo significan literalmente, a lo que se refieren es a la parte de la casa que forma el escenario para la hospitalidad”, precisó el investigador.

“Los estadounidenses tal vez no tienen una habitación especial para atender a los huéspedes, como en el pasado, pero ciertas áreas de sus casas están vedadas para ellos, en tanto que otras se limpian y decoran especialmente para que los huéspedes las aprecien”, añadió.

Un elemento que destaca es que los jordanos también dicen que “el anfitrión debe temer al huésped. Cuando se sienta (y comparte tu comida), es compañía.

Cuando se para (y deja tu casa) es un poeta”.

Eso significa que “los huéspedes hacen o deshacen tu reputación, así que debes manejarlos con cuidado”.

En Estados Unidos durante festejos como el Día de Gracias en el que las familias practican su hospitalidad con invitados, “gran parte de todo ese trabajo lo hacen las mujeres”.

Para muchos estadounidenses la centralidad de las mujeres es muy pronunciada. La gente piensa que eso está cambiando, pero algunas tradiciones cambian más rápido que otras.