El Departamento de Justicia de Estados Unidos inició una investigación contra tres usuarios de Twitter que estarían vinculados con el robo de información llevado a cabo por WikiLeaks. La red social tuvo que proporcionar las direcciones IP de los acusados.

La orden -y el acatamiento de Twitter- despertaron el debate sobre la privacidad y el derecho a la libertad de expresión en Internet. El mes pasado, Google y un proveedor de la red también debieron revelar datos de un voluntario de WikiLeaks, en este caso, de sus cuentas de correo electrónico.

Sin embargo, según recoge el diario estadounidense The New York Times, el Departamento de Justicia solicitó la información sin una orden judicial en 2010.

Twitter informó al experto de seguridad estadounidense Jacob Appelbaum, al ciudadano holandés Rop Gonggrijp y a la miembro del Parlamento finlandés, Birgitta Jonsdottir, a principios de este año sobre la demanda interpuesta por el Departamento de Justicia. La noticia recién fue revelada en noviembre.

En respuesta, los acusados alegaron ante que sus direcciones IP “deben ser consideradas como información privada” y que la demanda de información era demasiado amplia y sin relación con WikiLeaks. También argumentaron que la demanda violaba su derecho de libertad de expresión.

Por su parte, el juez del dictaminó que los tres usuarios entregaron las direcciones IP “voluntariamente” cuando se registraron por primera vez en Twitter, desde ese momento renunciaron a su privacidad, señala el sitio PortalTic.