John Cacioppo, un experto en los efectos biológicos de la soledad, quiere que la gente sepa que sentirse sola no tiene nada que ver con estar sola. Puedes sufrir de la soledad a pesar de estar rodeado de gente, si sientes que no puedes confiar en nadie.

“Es la experiencia subjetiva de la soledad lo que es dañino, no el número de contactos sociales que tiene una persona, uno o dos confidentes son suficientes”, dice. Cuando la soledad se desarrolla en una condición crónica, se convierte en un riesgo tanto en la salud física como mental.

Duermes como bebé, literalmente

La soledad provoca que tu sueño se fragmente. “Cuando estás durmiendo, tu guardia baja. Si estás solo, tu cerebro sabrá de manera subconsciente que no hay nadie para protegerte y esa inseguridad es lo que causa tu preocupación”, explica Lianne Kurina, profesora asistente de Epidemiología en la Universidad de Chicago.

La fatiga se apodera de tu cuerpo que tiene menos tiempo para repararse y recuperarse. Los niveles de energía caen en picada y tendrás o no deseos de estar activo. En el largo plazo, esto puede llevar al aumento de peso.

Prefieres los cupcakes a las personas

La personas solitarias buscan fuentes de placer que no están vinculadas con los demás. Sus cuerpos anhelan y abusan de sustancias placenteras como las grasas, el azúcar, la comida y el alcohol. En cierta forma, es una forma de automedicación, ya que éstas proveen una compensación rápida y a corto plazo de dopamina en el sistema.

Lo que asusta es que con frecuencia se tiene poco control sobre estos antojos. “Las personas solas se dejan llevar fácilmente porque su cerebro está preparado para buscar muchas de estas amenazas y pierden el control”, explica Cacioppo. Con el control de impulsos comprometido, la toma de decisiones se convierte en un reto.

Eres más propenso a tener gripa

Estamos genéticamente diseñados para adaptarnos a la soledad. Nos volvemos más vulnerables a los virus, ya que nuestro cuerpo se concentra en combatir a las bacterias. “Los virus están asociados con el contacto humano (estornudos, saliva), pero si estás solo, tu cerebro identifica el contacto físico como algo hostil así que lleva toda la energía a comabtir cortes o abrasiones”, dijo Cacioppo.

El estrés te gana

La soledad crónica activa el sistema nervioso simpático. Responsable de coordinar la “lucha o la huida” del cuerpo, el sistema está diseñado para preparar el cuerpo para la inminente amenaza. Este estado de alerta dispara una serie de cambios fisiológicos.

La resistencia vascular aumenta, se endurecen la arterias, lo que eleva la presión arterial. Los niveles de cortisol, la hormona del estrés usada de emergencia para reforzar la energía del sistema inmunológico se incrementa. “Los niveles más altos y prolongados de cortisol disminuyen nuestra inmunidad”, advierte Cacioppo.

Ser feliz conduce a una vida más larga

La gente feliz tiene 35% menos riesgo de morir durante un periodo de cinco años sobre aquellos que no son felices, asegura un nuevo estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias.

“La felicidad está vinculada a la supervivencia, sin embargo no la provoca. Encontramos que la mayor felicidad predice una mayor supervivencia, y esto no se debió a diferencias en la línea base de la salud o a factores como la riqueza o la educación”, aseguró Andrew Steptoe, autor principal del estudio y profesor de Psicología en la University College of London.

A pesar de que no estaría a favor de que la felicidad tiene un impacto directo sobre la salud, se aduce que los esfuerzos deben enfocarse a mejorar la efectividad de los estados de ánimo.