Un nuevo intento por encontrar una pareja compatible para el “Solitario Jorge” tiene lugar en las Islas Galápagos.

Se trata del único sobreviviente puro de la subespecie de tortugas gigantes conocida científicamente como Geochelone nigra abingdoni, que no ha logrado tener descendencia a pesar de cuatro décadas de análisis y acciones por parte de varios grupos de investigadores.

Dos nuevas compañeras, unas tortugas hembras provenientes de la Isla Española, parte del archipiélago de Galápagos, acaban de ser colocadas en el corral de Jorge.

Según le dijo a BBC Mundo el director del Departamento de Conservación y desarrollo Sustentable del Parque Nacional Galápagos, Washington Tapia, los primeros días de convivencia entre Jorge y sus nuevas compañeras han sido de adaptación, a la espera de la época de apareamiento, que se produciría entre mayo y octubre próximos.

Las nuevas compañeras reemplazan a otras dos, originarias de la Isla Isabela, que habían compartido el corral con Jorge durante los últimos 20 años.

Un estudio de la universidad estadounidense de Yale ha determinado que las recién llegadas son más compatibles genéticamente para su reproducción.

Con las anteriores, Jorge logró aparearse en 2008, pero los huevos resultaron infértiles.

NO ES CUESTIÓN DE EDAD

Washington Tapia señaló que la edad del ‘Solitario Jorge’, que se calcula bordea los 100 años, no está relacionada con su dificultad para procrear.

Lo que menos queremos es abandonar la esperanza de lograr salvar esa especie
Washington Tapia, Parque Nacional Galápagos

Por su parte, la investigadora de la Universidad de Yale Gisella Caccone le dijo a BBC Mundo que diversos análisis genéticos efectuados por expertos de ese centro de estudios no han permitido determinar por qué Jorge no se reproduce.

Caccone añadió que los investigadores están examinando más de 1.600 muestras obtenidas de tortugas en las Islas Galápagos para ver si hay individuos con características genéticas similares a las de Jorge, que es originario de la Isla Pinta.

Las tareas de investigación las lleva adelante un equipo de expertos internacionales y ecuatorianos, en coordinación con la Universidad de Yale y el Parque Nacional Galápagos.

ESPERANZAS PARA JORGE

En este marco, Tapia manifestó que el éxito del nuevo intento para que Jorge tenga descendencia no está garantizado. Sin embargo, señaló que aún quedan esperanzas.

“Jorge fue traído a cautiverio a inicios de los años 60. Han sido muchos los esfuerzos por lograr que tenga descendencia, pero no ha sido posible. Ahora estamos en uno de los últimos intentos por lograr la reproducción”, dijo Tapia.

En su opinión, Jorge tendría una proyección de vida de 50 a 100 años más.

“Lo que menos queremos es abandonar la esperanza de lograr salvar esa especie”, concluyó el investigador.