David Edwards, profesor de la Universidad de Harvard ha creado en su laboratorio Le Whaf, un dispositivo con forma de pecera que permite inhalar una tarta de limón o cualquier otro sabroso alimento sin necesidad de ingerirlo. El resultado es lo que él llama una “nube de sabor”: microgotas que forman bocanadas de humo y al respirarse ofrecen una completa experiencia de sabor sin necesidad de consumir ni una sola caloría.

No es el primer trabajo del investigador de Harvard en esta línea. En 2009, Edwards inventó Le Whif, un original inhalador de chocolate que lanzó a la venta con el eslogan “tan dulce como el chocolate, tan ligero como el aire”. El éxito fue inmediato: tras lanzar el producto en el mes de abril, vendió 25.000 unidades en un solo mes, agotando todas sus existencias.
lewhif

Ahora ha decidido usar el mismo dispositivo para comercializar vitaminas inhalables con tres formatos: té verde antioxidante, té de vino antienvejecimiento con resveratrol y té de hibiscus multivitamínico. “Se respira y se absorbe en la boca, sin llegar al tracto digestivo, de modo que una mayor concentración de vitaminas y suplementos alcanza el torrente sanguíneo”, defiende su creador, que también ha desarrollado café inhalable, otro gran éxito comercial en Francia, Japón y Estados Unidos.