Existen voces a favor y en contra de declararla como una patología. Los especialistas no se ponen de acuerdo. El libro madre de la psiquiatría podría incluirla como tal. Cuáles son los factores para determinar que el uso de la red puede ser un problema

A propósito de la posibilidad de que la adicción a Internet comience a aparecer junto al alcoholismo o al abuso de drogas ilegales en el Manual Estadístico y Diagnóstico de Desórdenes Mentales (DSM, por sus siglas en inglés) en los próximos meses, el diario colombiano El Tiempo realizó un repaso de los argumentos que apoyan la tesis de que se trata de una enfermedad y de los que no.

El interrogante que se impone es cómo determinar el grado de dependencia a la red. Y por eso el rotativo cita un estudio del doctor Jerald J. Block, quien publicó en la Revista Estadounidense de Psiquiatría un test para averiguarlo.

Según el experto, los factores que se deben tener en cuenta son: el uso excesivo, a menudo asociado con la pérdida del sentido del tiempo o el olvido de los impulsos; el síndrome de abstinencia, es decir, sentimientos de ira, tensión y/o depresión cuando la computadora es inaccesible; la necesidad de una mayor exposición para obtener el mismo efecto, incluyendo la necesidad de mejores equipos, programas o más horas de uso; y repercusiones negativas, incluyendo peleas, mentiras, bajo rendimiento, aislamiento social y fatiga.

Block es apenas uno de los que consideran que puede diagnosticarse esta práctica como un verdadero mal. En esas filas aparece también el nombre de la doctora Maressa Hecht Orzack, la directora del Centro de Estudios de la Adicción a las Computadoras de la Universidad de Harvard, que cree que existe un Desorden de Adicción a Internet (IAD, por sus siglas en inglés). Incluso afirma que entre el 5 y el 10% de todos los internautas sufre de alguna dependencia a ello.

Existen otros trabajos académicos que apoyan esta postura. Es el caso de una investigación de psiquiatras chinos que concluyó que “la adicción a largo plazo a Internet podría resultar en alteraciones estructurales del cerebro, lo que probablemente contribuye a la disfunción crónica en pacientes de IAD”.

Pero esta teoría tiene también detractores dentro de la disciplina. Según la Sociedad por la Psicología Humanística, diagnósticos como la adicción a Internet “virtualmente no tienen sustento en la literatura de investigación empírica”.

Tampoco la Asociación Médica Estadounidense recomendó incluirla en el manual. Y, por ahora, nada ha dicho la Organización Mundial de la Salud al respecto.

De cualquier modo, y mientras la discusión sigue su curso, lo cierto es que la sola mención de que podría tratarse de una enfermedad da suficientes motivos a los internautas crónicos para comenzar a preocuparse por su salud.

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