En una base de la Policía Nacional de Colombia, un nuevo recluta recibe entrenamiento.

Este nuevo agente no tiene similar. Su nombre es Rattus Norvegicus – pero es más conocido como rata de laboratorio.
En recientes entrenamientos, la rata es colocada en grama donde los agentes esconden un aparato explosivo. Y el animal lo logra encontrarlo en menos de un minuto. Tras su logro, al roedor se le entrega un premio.
Aunque mucho más seguro que hace una década, Colombia sigue siendo un país donde los campos minados y los coches bomba son amenazas latentes.
A comienzos de este mes, seis personas murieron tras la explosión de una bomba en una estación de policía en el poblado de Villa Rica en el sureño departamento de El Cauca. El día anterior de esta explosión, nueve personas perdieron la vida y 70 resultaron heridas por otra explosión en Nariño.
Edgar Ramírez, teniente de la policía nacional, dice que “Colombia por el tipo de conflicto que presenta, la guerra de guerrillas, bandas criminales, los paramilitares, los cuales hay mucho territorio que esta en disputa por drogas o por simplemente ellos posesionarse de ciertas áreas pues protegen terrenos rurales con minas”.
En el pasado se han utilizado perros para detectar bombas mediante el olfato, pero su peso frecuentemente hacia detonar los explosivos.
Ese no es un problema para estas ratas que pesan menos de medio kilogramo.
Y, según los entrenadores, su sentido del olfato es tan agudo como el de los perros.
Las ratas ya han sido utilizadas en Mozambique para detectar minas.
Una desventaja es que su vida es corta: de tres a cuatro años.
“Estos animales compensan su periodo de vida tan corto relativamente para nosotros como humanos con una prolificidad frente a otras especies, digamos las ratas son animales que se reproducen exponencialmente. Tienen periodos de reproducción muy cortos”, informó Ramírez.
Hasta ahora las ratas han sido entrenadas para detectar siete clases diferentes de explosivos.
Durante el entrenamiento se han familiarizado con los humanos e incluso con un gato que las cuida de otros depredadores.
Este proyecto es dirigido por Luisa Fernanda Méndez Pardo, una veterinaria especializada en el entrenamiento de perros. Méndez, dijo que en los últimos cuatro años su equipo ha producido cinco generaciones de entre 15 y 18 roedores cada una.
“Como investigadora”, indica Méndez, “puedo decir que este proyecto ha superado las expectativas que existían al principio. Hemos sido capaces para hacer que las ratas sigan simples órdenes verbales. Además las hemos entrenado para que no teman a los humanos”.
Méndez añadió que las ratas son menos costosas que sus contrapartes caninos. “Con el dinero que gastaríamos en alimentar a un perro por día, podemos dar de comer a siete ratas por siete días.
“La meta principal es resolver un problema humanitario en Colombia”, dice Méndez.
“En mi carrera he visto muchos civiles, oficiales de policía y soldados que han sido asesinados o gravemente heridos en los campos minados. Se ha convertido en un reto personal y quiero usar este proyecto para ayudar a mi país”.
Autoridades de la Policía Nacional de Colombia dicen que esperan empezar a utilizar las ratas que detectan bombas en la segunda mitad de este año.
Hasta ahora reportan que han logrado entrenar a unas 70 ratas en los cuatro años desde que el proyecto comenzó y dicen que han aprendido mucho sobre como los roedores pueden ayudarlos a limpiar campos minados en ese país.
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