Flores, hojas y otro tipo de vegetación silvestre son la materiaprima de subsistencia de dieciocho salvadoreñas que con sus manos dan vida a cuadros, tarjetas y otras obras artísticas en el municipio de Comasagua, departamento central de La Libertad en El Salvador.

La mayoría de estas mujeres son madres solteras que en sus ratos libres, principalmente por las noches, se convierten en artistas que forman coloridos diseños con los materiales de la naturaleza que recolectan y secan en las páginas de viejas guías telefónicas.

Estas dieciocho artistas conforman Arte Comasagua, que surgió en mayo de 2002 a iniciativa de Ana Rosa Calderón de Graf, quien tras un viaje a Ecuador trajo la idea al país y comenzó a implementarla con cuatro mujeres de Comasagua, 28 kilómetros de San Salvador.

“Arte Comasagua nació como una oportunidad para las señoras en el pueblo de Comasagua de obtener ingresos” y además para que la localidad tenga una artesanía que le identifique, como ocurre en otros pueblos en El Salvador, afirmó a Efe Calderón de Graf, quien es la fundadora y coordinadora de la organización.

Agregó que “gran parte” de las artesanas han sacado adelante a sus hijos, ya que el trabajo en el taller les permite obtener ingresos; además, pueden trabajar en su casa, indicó.

María Elena Flores, una de las artesanas que está en el taller desde sus inicios, explicó a Efe que “el procedimiento de trabajo es muy largo”, ya que incluye la recolección del material, su secado y su posterior selección, así como la elaboración final.

A Flores le gusta mucho su labor, pues supone “un ingreso” para su hogar, ya que es “madre soltera” y tiene “tres hijos”.

De acuerdo con Calderón de Graf, la idea inicial del taller era únicamente inducir a las mujeres de Comasagua para que salieran adelante ellas solas con una actividad artística, pero fue necesario seguir asesorándolas porque comenzaron a exportar y ellas desconocían los procedimientos administrativos.

Cada producto elaborado por las artesanas es único, porque, aunque existen modelos a seguir, ninguno es igual al otro.

Existen diversidad de diseños, entre ellos, cuadros de campesinas vestidas con pedazos de tronco de banano y hojas, que cargan coloridos canastos llenos de flores; tarjetas con rostros de mujeres que lucen hermosas pelucas de flores y hojas, o separadores decorados con una línea de flores sujetas con un fino bejuco.

A pesar del arduo y complejo trabajo que representan, los productos se venden a precios bajos, pues los cuadros, las tarjetas y separadores cuestan 12, 2 y 1,50 dólares, respectivamente; incluso hay unas tarjetitas de 75 centavos de dólar.

En medio de las limitaciones, ya que no tiene un taller propio, Arte Comasagua se ha convertido en una pequeña empresa que exporta el 80 por ciento de sus trabajos artísticos.

Su primera exportación la hizo en 2008 hacia Estados Unidos, y actualmente tiene pedidos de Suiza y Alemania.

Según Calderón de Graf, nunca se imaginaron “las bellezas” y “el éxito” que iban a alcanzar, pero el mayor “éxito” es que “estas dieciocho mujeres ya toman en cuenta sus ingresos de las artesanías, ya como parte de su vida diaria”.

Pese al éxito logrado, las artesanas aún no tienen un taller digno de su arte; solo cuentan con dos mesas rudimentarias y se reúnen dos veces a la semana en la casa de una de ellas para entregar el trabajo terminado y recibir orientaciones.

“Nosotras soñamos con cosas más grandes”, como “tener nuestro taller formal, un taller bien grande, bonito, donde nos puedan visitar”, resaltó Flores.