Una señora con problemas para traspasar una Apple Store, un cliente que pensaba que Siri estaría a la altura de Data (Star Trek), Samsung y el concepto de “el más delgado”, las conspiraciones de la Mafia y el FBI, o la ira de uno de los astrónomos más famosos del mundo cuando le tocan su nombre. Todos tienen algo en común, y es que protagonizan nuestra recopilación de las siete demandas más ridículas contra la manzana:

1. La abuela que entró en una Apple Store. Evelyn Paswall, de 83 años de edad, caminó hacia la Apple Store más cercana con la intención de devolver un iPhone. Lamentablemente no logró, dándose de bruces con el cristal de la fachada. Este desgraciado incidente no es nada divertido, pero la demanda que el abogado de Pawall presentó contra Apple solicitándole un millón de dólares sí. “Apple quiere ser sofisticada y moderna y utiliza un tipo de arquitectura que transmite eso a los geeks, pero por otro lado, tienes que tener en cuenta el peligro que esta arquitectura moderna de alta tecnología supone para alguna gente”.

2. El mediocre asistente virtual. Frank M. Fazio quedó impresionado con los anuncio de Siri, el asistente por voz del iPhone 4S, y se lanzó inmediatamente a por uno. Sin embargo, pronto llegó a la amarga conclusión de que los anuncios eran “falsos y engañosos”, decidiéndose a presentar una demanda colectiva. “Siri, o bien no entiende lo que le pides, o, después de una larga espera, responde con una respuesta equivocada (…) En el mejor de los casos es un trabajo en curso”. ¿Nadie le explicó que una beta es precisamente eso, un trabajo en curso?

3. El más delgado de todos. Apple ganó el derecho de llamar al iPhone 4 “el teléfono inteligente más delgado del mundo” el 14 de septiembre de 2011 cuando la Anvertising Standards Authority del Reino Unido desestimó una demanda de Samsung. El fabricante coreano aseguraba en su reclamación que el Galaxy S II media 8,71mm, siendo definitivamente más delgado que el teléfono de Apple con sus 9,3mm. La compañía de la manzana se vio forzada a sacar la cinta métrica y demostrar que aunque el teléfono de Samsung tenía esas dimensiones en su parte más delgada, la abultada parte superior media 9,91mm. La ASA estuvo de acuerdo en que los consumidores se preocupan por el tamaño general de un dispositivo, no sólo por la parte más delgada de este.

4. La Mafia, el FBI, Apple y el control mental. Gregory McKenna, un residente de Beverly Hills, presentó en junio de 2009 una de las demandas más rocambolescas de la historia cuando acusó a Apple y otras nueve empresas y organismos entre los que se encontraba el mismísimo FBI, el departamento de policía de San Luis, y su taller mecánico, de haber conspirado junto a la Mafia para que sus dos iPods incluyesen tras sincronizarlos claras amenazas como “Te voy a matar”. Al parecer, McKenna estaba convencido de que la Mafia quería intimidarlo para que volviese a trabajar en una agencia de modelos controlada por ellos.

5. Carl Sagan parecía simpático, pero no habrías querido conocerlo enfadado. En noviembre de 1995 Apple zanjó de forma amistosa una demanda del famosos astrónomo y divulgador científico Carl Sagan. La batalla legal comenzó cuando Sagan se enteró que los ingenieros de la manzana utilizan su nombre para referirse de forma interna al Power Macintosh 7100 y tras presentar una queja alegando que esto constituía un respaldo implícito no autorizado, los ingenieros le dieron al ordenador un nuevo nombre: BHA, siglas de Butt-Head Astronomer (astrónomo idiota). Sagan les demandó por difamación y perdió, volvió a demandarles otra vez por el uso original de su nombre y volvió a perder, tras lo que presentó un recurso. Los abogados de Apple insistieron en que el equipo técnico cambiase de nuevo el nombre, y vaya si lo hicieron. El nombre clave final del 7100 fue LAW, por “lawyers are wimps” (los abogados son unos cobardes).

6. La reivindicación del falso número de colores. En mayo de 2007 dos fotógrafos demandaron a Apple por la afirmación de que la pantalla LCD de sus MacBook era capaz de mostrar “millones de colores”. Los demandantes, Fred Greaves y Dave Gatley argumentaban en una demanda que fue ampliamente ridiculizada como frívola que la pantalla tan solo era capaz de “mostrar la ilusión de millones de colores utilizando técnicas de software”. Apple llegó a un acuerdo extrajudicial con ellos en marzo de 2008 y siguió utilizando la expresión.

7. No se puede demandar a un sueño. En octubre de 2007 Jonathan Lee Riches demandó a Apple, Steve Jobs y un tal Philip Woolston, empleado de la prisión federal de Carolina del Sur alegando que Woolston lo había intentado sodomizar con su iPhone. Al parecer, Woolston aseguraba ser amigo íntimo de Jobs, y le amenazaba con utilizar esa conexión para castigarle si seguía rechazando los avances del teléfono de la manzana. ¿Una discusión llevada demasiado lejos? No, resulta que a Riches le gusta intentar superarse a si mismo, y en septiembre de ese mismo año presentó otra demanda en la que alegó que O.J. Simpson había estado trabajando como asesino a sueldo para el cofundador de Apple. Un mes después de la primera demanda, Riches la retiró voluntariamente (o quizás atemorizado por el asesino personal de Jobs). “Philip Woolston y Apple Computers me asaltaron sexualmente en sueños, no en la vida real. No puedo demandar a un sueño”.

 

Sin comentarios, su señoría.