Una mujer de 38 años ha dado a luz en un polideportivo de Bilbao, España, sin saber que estaba embarazada. La mujer, que se encontraba en la piscina, acudió a los vestuarios femeninos porque se encontraba mal. “Tenía ganas de hacer de cuerpo y salió”, ha declarado al periódico El Comercio.

Marta López desconocía que estaba a punto de dar a luz. No tuvo ninguno de los síntomas del embarazo: ni náuseas, vómitos, contracciones ni barriga. Además, asegura que menstruó todos los meses, de forma menos abundante, “pero siempre a últimos de mes”. Sin embargo, ahora cree que se trataba de las pérdidas que suelen sufrir algunas mujeres embarazadas.

Marta, sus hijas y su marido acudieron a la piscina del polideportivo de Zorrroza el miércoles por la tarde, informa El Comercio. Cuando recogían sus cosas para irse, Marta entró en el vestuario y fue al baño porque sentía retortijones. “Me agaché y entonces la oí llorar, y pensé: ¡Ay Dios!”.

La mujer les dijo a sus hijas que avisaran a su marido. El hombre, de 41 años, se quedó “blanco” y “desencajado”. Pidió ayuda en el mostrador del polideportivo, desde donde llamaron a urgencias. El socorrista recibió instrucciones por teléfono de una doctora. Debían atar un nudo en el cordón umbilical que unía al bebé y a la madre, ”a tres centímetros del ombligo”, nunca cortarlo.

Una de las usuarias del centro deportivo tomó un “gancho del pelo” y lo colocó en el cordón como les habían indicado. Marta seguía sentada en la taza del váter con la pequeña en los brazos. La niña “intentaba tomarle el pecho” a su madre.

Cuando llegaron los sanitarios de una ambulancia de Osakidetza colocaron una sábana en la puerta del baño, cortaron el cordón umbilical y ofrecieron a las dos los primeros cuidados postparto. Desde la recepción se escuchaba el llanto del bebé. Los sanitarios recogieron la placenta, ayudaron a la madre a sentarse en una silla de ruedas y las trasladaron hasta el hospital de Basurto, donde han recibido el alta.

La pequeña, que ha recibido el nombre de Naiara elegido por sus hermanas, pesó 2,76 kilos y “está sana”, explicaba la madre al periódico, que explica que según los cálculos médicos, la niña vino al mundo entre las semanas 37 y 39 de gestación, dentro de la normalidad de un embarazo, que puede llegar a durar un máximo de 42 semanas. “Ha sido totalmente diferente a los otros dos embarazados, que fueron partos normales”, recuerda. “Me he librado de pruebas, de todo”, se felicita Marta.

“Estamos muy contentos, pero ahora nos tendremos que apretar aún más el cinturón porque con los 400 euros del paro que cobro para alimentar tantas bocas…”, asume el padre, Juan Carlos, que lleva tres años sin trabajo. Su último empleo fue como chófer de microbuses, y ahora aceptaría “cualquier cosa”. Marta, por su parte, trabaja por horas limpiando casas, pero “nada fijo”. Ahora tendrá una dedicación absoluta a la pequeña Naiara y a sus dos hermanas.